Las señales del sufrimiento
El
sufrimiento se nos presenta y nos despierta; nos pone frente a la carencia. Se
sufre porque algo que queremos no está, por un deseo no satisfecho; hay una
polaridad entre lo que percibimos en nuestra realidad y lo que deseamos.
El sufrimiento nos presenta un
desafío: podemos estancarnos en él o podemos animarnos a recorrer el camino
para trascender la polaridad de ese deseo, de la ausencia, de la pérdida.
El primer paso es aceptar, abrazar
ese sufrimiento. Abrirse a la realidad, conectarse con ella tal cual es,
aceptarla sin evadirla.
Una gran parte del sufrimiento
proviene de esta resistencia a lo que es. La realidad no es buena o mala es sí
misma. La realidad es. La cualidad de buena o malo la ponemos nosotros, la calificamos
de acuerdo a nuestros deseos, expectativas y programaciones, a los juicios,
creencias, estructuras de pensamientos
que hemos heredado, construido.
La realidad es. La realidad que
percibimos tiene un sentido. Un sentido que puedo no saber hoy, que puedo no
conocer, no descubrir y ni siquiera imaginar pero que es subyacente a esa
realidad.
Todo forma parte de un plan que se
gestó en un plano espiritual.
El segundo paso, después de poder
aceptar sin juzgar, buscando comprender, es asumir que esa realidad que
percibimos y en la cual encontramos aspectos que nos causan displacer, la
estamos creando nosotros energéticamente minuto a minuto. Hay una energía que emanamos que atrae lo que nos sucede desde una frecuencia vibratoria correspondiente. Si esa energía
procede de nuestra esencia divina, atraerá amor, abundancia y nos sentiremos plenos,
vitales. Si no lo sentimos así, lo que atraeremos es una señal de que estamos desconectados de lo verdadero en nosotros . Entonces debe haber algún bloqueo, alguna
resistencia, algún miedo o culpa.
Es importante recordar a esta altura
lo que mencionábamos al comienzo: la realidad no es buena ni mala, sólo la calificamos así. De modo que a veces atraemos situaciones que vivimos como malas ,
pero que pueden ser posibilitadoras de cambios, trasformaciones, aprendizajes
que no se darían de otra manera. Solamente cuando aprendamos a estar despiertos desde el bienestar total dejaremos de necesitar sufrir para aprender. Hay una
instancia en nuestro interior que conoce nuestra misión , lo que vinimos a
hacer aquí en la tierra, y si nos apartamos de esa misión, puede mandar
frecuencias de cambio a nuestra realidad y empezaremos a crear situaciones para
despertar. En ocasiones la realidad me muestra una sombra en mi interior que no
estamos asumiendo, algo de lo que no me
estoy haciendo cargo, que me niego a ver como propio. Al proyectarlo en el
mundo circundante vuelve a nuestra percepción como una amenaza, un ataque, algo que produce sufrimiento y que parece ajeno y externo. Son mis partes oscuras no
asumidas, no reconocidas.
Cuando asumimos toda la
responsabilidad por todo lo que no ocurre, desde allí podemos conectarnos con
la Divinidad para descifrar el mensaje, y hacer la transformación. Es
importante entregarse y escuchar, escuchar el mensaje que subyace a todo lo que
está ocurriendo y que aún no comprendemos.
